Crítica de libros

Los cristianismos derrotados, de Antonio Piñero

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CRÍTICA DE "LOS CRISTIANISMOS DERROTADOS", DE ANTONIO PIÑERO

La lectura de los libros del profesor Antonio Piñero debería ser propósito firme de todo cristiano. Sus estudios acerca de la figura histórica de Jesús de Nazaret, el surgimiento de sus primeros seguidores y la conversión de sus ideas en una religión consolidada que se extendió por el Mediterráneo resultan claves para entender el nacimiento de una fe que en el siglo XXI aún comparten millones de seres humanos en todo el mundo. Una fe que, desde mi punto de vista y por desgracia, se desarrolla de espaldas a la realidad histórica que la vio nacer y desarrollarse, como si el sentir cristiano hubiera sido el mismo en tiempos de los primeros seguidores de Cristo, en el mundo medieval y en la actualidad. Como el propio profesor Piñero señala en el prólogo de algunas de sus obras, la intención del historiador de las religiones y el filólogo que trabaja con los textos considerados sagrados, y él es ambas cosas, nunca es ni puede ser poner en juicio la fe de sus lectores. La fe es una cuestión personal de creencia, que nace de una fuente diferente a los estudios históricos, que deben ser objetivos y desapasionados. Conocer la realidad histórica del cristianismo nunca puede ser entendido como un intento de minar la fe ni las creencias de nadie. Por el contrario, la Historia permite dar cimientos más firmes al que cree en una determinada religión, porque aumenta su comprensión del fenómeno que vive en su interior. Es cierto que la Historia pone a prueba la fe de muchos porque supone derribar dogmas e ideas preconcebidas, algo que puede ir acompañado, y de hecho suele ser así, de grandes crisis espirituales. Pero dichas crisis nunca pueden ser achacadas al historiador.  

“Los cristianismo derrotados” es un breve recorrido por las diversas corrientes que, desde la misma muerte de Jesús de Nazaret en la cruz, surgieron entre sus seguidores. Aunque la imagen que se tiene del Cristianismo desde el punto de vista popular es el de una unidad que se ha mantenido firme a lo largo de más de veinte siglos de historia, la realidad es que la tónica habitual de esta religión ha sido la de ruptura, variedad y heterodoxia. El Cristianismo nunca ha sido una unidad dogmática en el que todos los creyentes y teólogos opinaran lo mismo. Nada más lejos de la realidad. 

Antonio Piñero, siguiendo la corriente mayoritaria en la actualidad, considera que Jesús de Nazaret en ningún momento pretendió crear una nueva religión, sino que fue un intérprete peculiar del judaísmo cuya prédica se entiende perfectamente dentro de las transformaciones que el mundo hebreo sufrió durante esa época de dominación romana. Fueron sus sucesores, y especialmente Pablo de Tarso, quienes tomaron los testimonios y palabras de un Jesús muerto hacía años y crearon con ellos una nueva religión que acabó por romper con el judaísmo. Esta ruptura fue, de hecho, la primera gran división en el seno de los seguidores de Jesús, ya que enfrentó a quienes opinaban que para ser cristiano había que seguir también las leyes de Moisés y quienes decían que el nuevo credo debía estar abierto a los gentiles. Finalmente, fueron los segundos los que triunfaron gracias al carisma y la labor de Pablo de Traso, y fue este triunfo en gran medida lo que explica el éxito que el cristianismo tuvo en su expansión por el Imperio Romano. 

Hay que esperar a la época de Constantino y su acercamiento al cristianismo, ya fuera con intereses políticos, ya con devoción real, para que podamos hablar de la configuración de una auténtica Iglesia con que comienza a cerrar un credo y un dogma junto con unos escritos sagrados. El proceso de criba de los textos considerados sagrados dejó fuera a un gran número de ellos, los llamados hoy apócrifos, y culminó con la creación de la Biblia más o menos como hoy la conocemos. La creación de este canon generó la ruptura con diversos grupos que no lo aceptaron y que preferían otros textos más acordes con su manera de entender el mensaje de Cristo.

Como señala Antonio Piñero, en todo este proceso fueron surgiendo diversas sensibilidades y formas de entender el mensaje de Jesús. Docetistas, gnósticos, montanistas, donatistas, priscilianos y un largo etcétera plantearon a los creyentes variedades del dogma que defendía la Iglesia mayoritaria. Sin embargo, todos ellos fueron perseguidos con mayor o menor virulencia, hasta que sus ideas quedaron pagadas y cayeron en el olvido. Surgió así el concepto de herejía, aplicado a todo aquel que se desviaba del mensaje tal y como lo interpretaba la jerarquía eclesiástica primitiva. Los herejes fueron excomulgados, desautorizados y, sólo en época muy tardía, reprimidos por medio de la violencia. Pero en el momento en el que se apagaba una herejía surgía otra con más fuerza en otro punto del mapa. La Iglesia mayoritaria se afanó en apagar todos estos focos de ruptura, pero en realidad no llegó a conseguirlo nunca, ya que podemos rastrear diversas herejías, en ocasiones relacionadas entre ellas, desde tiempos de Constantino hasta la aparición de Lutero ya en la Edad Moderna. La herejía no fue una excepción en la historia del cristianismo: fue la norma. 

En esta obra, Antonio Piñero hace un recorrido por las diversas herejías, explicando las características esenciales de sus creencias, analizando las fuentes con las que contamos para reconstruir su historia y tratando de explicar por qué y cuándo desaparecieron cada una de ellas. En este recorrido el lector descubre que asuntos como la virginidad de María, la composición de la Santísima Trinidad, el carácter del pecado original o la necesidad de contar con una estructura eclesiástica jerarquizada han sido puestos en entredicho en numerosas ocasiones, siendo fuente de conflictos en los que incluso se llegó a derramar sangre. El recorrido parte de los primeros seguidores de Jesús y concluye en la Edad Media con el movimiento de los cátaros y otros grupos críticos con la Iglesia de Roma que prepararon el terreno e influyeron poderosamente en la aparición de la figura de Lutero y el comienzo de la Reforma.

“Los cristianismo derrotados” es, en definitiva, una obra esencial para todo aquel que desee tener una visión real y completa de esta religión a lo largo de la Historia. 

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