Crítica de libros

La Reina, de Pilar Urbano

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CRÍTICA DE "LA REINA", DE PILAR URBANO

Escribir una biografía de un personaje todavía vivo es una tarea ardua. Más aun cuando ese personaje se ha prestado a hacer todo tipo de entrevistas y facilitar al escritor cuantos materiales le sean necesarios. Más aun cuando el biografiado en cuestión es un miembro de una familia real, como la española, sobre la que pesa un aura de beatitud e infalibilidad que puede incluso conducir al que mancille dicha aura a verse delante de un juez por injurias a la Corona. Biografiar a la hoy reina emérita de España no es sencillo. 

Reconocido esto, uno puede abordar la tarea con la honestidad del periodista o el historiador que busca la profundidad del análisis y la veracidad más ajustada, o puede limitarse a escribir una hagiografía superficial y anodina más digna de la prensa rosa que de la crónica política. Es en este segundo campo en el que podemos incluir el libro “La reina”, de Pilar Urbano. 

Resulta sorprendente cómo una autora que en otros de sus libros ha sido capaz de decir lo que muchos callaban, demostrando al mismo tiempo una enorme capacidad de análisis y una gran habilidad para moverse en terrenos farragosos, cae en este libro en la superficialidad más absoluta, en el costumbrismo más apolillado, incluso en la reverencia más servil. Pilar Urbano es una periodista de raza, una mujer que no ha vendido sus silencios por una exclusiva y que no ha dudado en incomodar cuando ha tenido que hacerlo. Su ideología conservadora, no olvidemos que es miembro numerario del Opus Dei, se aprecia en muchas de sus páginas y tiñe sus conclusiones más de lo que debería; pero el balance que se puede hacer de su labor de ya muchas décadas de trabajo es positiva, se coincida o no con su ideología y su posicionamiento. Por este motivo, insistimos en ello, nos sorprende lo prescindible, lo poco útil, lo banal de la biografía dedicada a la reina Sofía.

En “La Reina”, Pilar Urbano refleja el resultado de varios encuentros que la autora protagonizó junto a la reina Sofía, por aquel entonces aún no emérita, en el Palacio de la Zarzuela. Este primer elemento ya marca la tónica del libro. Cualquier periodista sabe que la Casa Real no permitiría que nadie penetrara en las entrañas de su intimidad si no están plenamente convencidos de que el resultado de las entrevistas concedidas será cómodo y agradable para los entrevistados. La reina abrió su casa a Pilar Urbano, y ésta, a cambio de tan campechano gesto, limitó sus preguntas a aspectos cómodos y predecibles, de forma que doña Sofía jamás llegara a sentir que se la estaba llevando a terrenos en los que no quisiera entrar. Terrenos en los que el fango que sabemos que mancha el prestigio de la Casa Real Española podrían haber ensuciado tan servil y comedido libro. 

La Reina”  es un recorrido superficial y poco detallado por los principales episodios de la vida de Sofía de Grecia. Desde su infancia en el exilio en tiempos de la Segunda Guerra Mundial hasta su época ya como reina de todos los españoles. Decimos que es un recorrido superficial porque tanto las valoraciones de la entrevistada recogidas en el libro de forma literal como las conclusiones de la autora no pasan nunca de afirmaciones banales indignas de quien ha estado en primera línea de la actualidad política durante décadas. No podemos dejar de preguntarnos si dicha superficialidad es una característica buscada y lograda por la autora o es que sencillamente el personaje entrevistado, lejos del mito de la mujer sagaz que se nos ha transmitido a los españoles, es en realidad una persona de ideas muy simples cuyos silencios no eran hijos de la prudencia sino de la ausencia de algo que decir.

Llama la atención cómo la reina pasa de puntillas por acontecimientos tan importantes como la guerra civil de Grecia, afirmando que era un enfrentamiento entre aquellos que querían la democracia y unos guerrilleros poco menos que a sueldo de Moscú y empeñados en no entender los grandes beneficios que la monarquía podía traer a Grecia. Que esos guerrilleros que tan poca atención merecen por parte de la entrevistada fueran años antes los que plantaron cara al nazismo no merece ni una palabra, ni por parte de la entrevistada ni por parte de la entrevistadora. Algo semejante ocurre cuando la reina se refiere a sus relaciones con la familia Franco, para cuyos miembros no ahorra buenas y comprensivas palabras. Para la reina Sofía, el Franco culpable de uno de los periodos más negros de nuestra historia no existe: sólo existe el hombre de estado discreto y hábil que siempre la trató con cortesía. Si reconstruyéramos la historia de España con las palabras de la reina Sofía que recoge Pilar Urbano, tendríamos como resultado una crónica de sociedad propia de las revistas del corazón que tan amablemente han tratado siempre a los Borbones y a los Franco. Una superficialidad, una banalidad que resultan no sólo desconcertantes sino incluso insultantes para quien ha acudido a este libro en busca de algo más que una burla en forma de hagiografía.

Podemos detenernos, por otro lado, en las opiniones de la reina acerca de temas de tanta y tan necesaria actualidad como el feminismo. Según Pilar Urbano, en sus entrevistas la reina dejó muy claro que ella no estaba de acuerdo con los excesos del feminismo, como tampoco lo estaba con los del machismo. Que ella, la reina, la esposa del jefe del Estado, era partidaria de la igualdad. Sobran comentarios acerca del desconocimiento sobre de la realidad del feminismo que supone tal afirmación.

Estas y otras afirmaciones polémicas, relativas a los derechos del colectivo LGTB o al aborto, motivaron poco después de la publicación del libro que la propia Casa Real emitiera un comunicado en el que se afirmaba que las páginas de Pilar Urbano no recogían con veracidad la opinión de la reina sobre estos temas. La autora se mantuvo firme y desautorizó el contenido del comunicado, por lo que siempre nos quedará la duda de si las palabras fueron una interpretación de la autora o reflejan de forma exacta lo que la reina le dijo en un marco de confianza. Desde un punto de vista personal, y analizando la trayectoria de la autora y de los miembros de la Casa Real, otorgo más crédito a Pilar Urbano que a una institución que si por algo se ha caracterizado es por su falta de transparencia. 

“La Reina” es, en definitiva, un libro de lectura ligera, amena para cubrir un tiempo de ocio indolente, pero en el que no podemos esperar encontrar nada más allá de la crónica personal de una aristócrata rica y de vida regalada que se convirtió en reina de España. Para obras de más profundidad y calado, hay que acudir a otras obras, incluidas las de la misma Pilar Urbano. 

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