Crítica de libros

El precio de la Transición, de Gregorio Morán

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CRÍTICA DE "EL PRECIO DE LA TRANSICIÓN", DE GREGORIO MORÁN

Gregorio Morán es un escritor que no deja indiferente a nadie. A pesar de que no es un personaje célebre fuera del mundo literario y periodístico, ya que no se ha reciclado en tertuliano de saldo al servicio de las televisiones, todo el que se acerca a su obra recuerda su nombre de forma irremediable. Porque se le odia o porque se le respeta, pero siempre se le recuerda.

De cuantos escritores han abordado el tema de la Transición española y sus protagonistas, Gregorio Morán ha sido de los pocos que lo han hecho con el valor y la integridad necesarios para no comprar el discurso oficial y atreverse a cuestionar algunos de los grandes hitos sagrados de este periodo. Fue el primero que cuestionó la imagen oficial que la democracia había forjado de un Adolfo Suarez primero santificado y después abandonado. Y fue el primero que, por haberse atrevido a hacerlo, recibió en sus carnes metafóricas los palos dialécticos de la mayor parte de la profesión periodística. Morán no reculó, se mantuvo en su misma línea con integridad y siguió escribiendo para quienes querían leerle. Su obcecación en cuestionar el discurso que emanaba desde la instituciones le ha valido acusaciones de todo tipo, desde que se dedica a la pornografía literaria hasta que un tipo así debería marchar al exilio. Curiosamente, estos ataques no vinieron sólo de un frente, sino que procedieron desde ámbitos tan diversos como pueden serlo el de Santiago Carrillo y el de los periódicos monárquicos más conservadores. 

¿Cuál es el motivo de tanta inquina? Sencillo. Todos los que protagonizaron la Transición y lograron vender al mundo una imagen concreta no han querido nunca, y siguen sin querer, que se revisen determinados temas. No vaya a ser que lo que se nos ha presentado siempre como un inexorable camino hacia la democracia protagonizado por un pueblo responsable y unos dirigentes brillantes y altruistas comience a resquebrajarse. Gregorio Morán se atrevió en su momento a dar una palmada en el culo a las vacas sagradas del régimen, y los perros encargados de vigilar a las vacas no dudaron en morder.

“El precio de la Transición” es la culminación de sus reflexiones acerca de este proceso histórico que tanto cambio nos dicen que supuso y que sin embargo supuso que casi todo siguiera igual. Aunque no es su libro más largo, ni tampoco el más profundo ni el mejor documentado, sí es el que resume de forma más acabada su pensamiento y el que siembra en el lector dudas con mayor profundidad. Un libro que desde luego merece la pena leer, tanto si se es, o se cree ser, un conocedor de la época como si se quiere profundizar en este periodo fascinante. 

El libro, sobra decirlo, no es una historia de la Transición. De ese tipo ya se han escrito muchos, la mayoría de ellos tan edulcorados y maniqueos que resultan tan empalagosos como increíbles. “El precio de la transición” es una reflexión sobre este periodo, y no se detiene a explicar cronologías ni a explicar las biografías de los protagonistas más allá de algunas pinceladas. Es recomendable por tanto que los que sean completamente ajenos al tema lean antes un manual más general, aunque sólo sea para entender y conocer cuál es la visión idílica con la que Gregorio Morán quiere acabar. De nada sirve leer una crítica si no conocemos aquello que se critica. En este sentido recomendamos encarecidamente la lectura de cualquiera de los libros del historiador Charles Powell, uno de los mayores responsables de consolidar la visión oficial de la transición.  

En las páginas de Morán, a diferencia de lo que uno puede ver en las de Cercas, Victoria Prego, Ónega, Tusell o el mismo Powell, no vamos a encontrar a un sagaz Juan Carlos de Borbón empeñado en devolver la democracia a España y superar el terrible franquismo, ni a un Adolfo Suarez leal al rey y entregado a la causa de las libertades. Vamos a encontrar a estos personajes sin el hermoso maquillaje que la prensa y los historiadores afines les han aplicado. Y lo mismo ocurre con otras tantos protagonistas como Fraga, Felipe González, Gutierrez Mellado y un largo etcétera. 

Uno de los aspectos más interesantes de “El precio de la Transición” es que no limita sus reflexiones al ámbito de la política, un campo trillado hasta la saciedad aunque el trillo haya sido manejado por serviles aduladores. Gregorio Morán aborda también lo que supuso la Transición en el mundo de la cultura en general y de la prensa en particular, y analiza dónde estaban, qué decían y cómo actuaban los que fueron los grandes próceres de las letras tras la muerte de Franco. Pocos se salvan de sus dardos. Desde académicos que han sido poco menos que beatificados como Aranguren hasta otros que se han ido cayendo del pedestal por su evolución posterior, como Fernando Savater, Morán hace un repaso del triste y siempre superficial mundo cultural de finales de los setenta y principios de los ochenta, y de cómo sus principales voces fueron adaptando sus discursos a un mundo cambiante.

Sólo se puede poner una pega a “El precio de la Transición”, y es que el libro es breve. Señala, apunta ideas, lanza dardos, pero no entra a matar, no profundiza, ni llega hasta el fondo. Tal vez no fuera la intención del autor, o tal vez no fuera posible hacerlo en su momento, pero este libro deja con ganas de más. Algo que, por otro lado, siempre es bueno en una obra de reflexión política. 

Tengamos en cuenta, por último, un hecho: la primera edición de “El precio de la Transición” fue convenientemente purgada y censurada por la editorial antes de que viera la luz. Y curiosamente la purga se cebó en todas las líneas que atacaban a Juan Carlos de Borbón y su papel en la Transición. Hoy, por suerte, se puede disfrutar del libro tal y como fue escrito originalmente, con el añadido de que las partes censuradas aparecen señaladas para disfrute y reflexión del lector. El hecho de que la primera edición del libro presentara estas lagunas que buscaban proteger la figura del pro entonces rey de España es todo un símbolo de lo que esta obra representa y del cómo se forjó la visión oficial de la Transición.

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